El púrpura en la “dignidad imperial”
Publicado el 08. Jul, 2009 por Artepick en Ensayos
Los fenicios fueron excelentes navegantes que fundaron toda una serie de colonias y puertos comerciales a lo largo del Mediterráneo. Pero antes que dedicarse a navegar, sobre todo a lo que se dedicaban era a las artes del comercio. De hecho si navegaban era para comerciar con sus productos y manufacturas.
Uno de los productos que ayudaron a introducir en el Mediterráneo fue el tinte púrpura. Los fenicios fueron inventores y comerciantes de este tipo de tinte, que se vendía a las clases adineradas para que pudieran teñir sus vestidos y túnicas. La industria textil fenicia prosperó considerablemente: los fenicios pronto dejaron de comercializar el tinte para comercializar las túnicas ya tintadas.
En Tiro se realizaba el más caro de estos tintes púrpuras, extraído de los moluscos Murex. En España hay una variedad de este molusco que se conoce con el nombre de Cañaílla. El licor purpurino está contenido en los múrices en una bolsa colocada en la parte superior del cuerpo entre la cabeza y el hígado. El licor es incoloro en el animal pero después, expuesto al aire y a la luz, pasa por todos los matices del verde par tomar finalmente su color distintivo.
Más tarde, debido a lo costoso del procedimiento y lo caro del producto final, los altos cargos del Imperio romano se solían distinguir por llevar sus túnicas púrpuras. Era un simbolo de máxima dignidad del Imperio.
Cuenta la leyenda que el descubirmiento del molusco como animal de donde extraer el licor de color púrpura se produjo en la orilla del mar al comprobarse que el hocico de un perro que había mordido unos moluscos se tornó de un hermoso color encarnado.
Este tema sirvió a Theodoor van Thulden, afamado pintor flamenco, para elaborar uno de sus cuadros más expléndidos: El descubrimiento de la púrpura, actualmente perteneciente a la colección del Museo del Prado, pero sin exponer.
Nota: el óleo en cuestión es el de la ilustración de arriba


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